
El autor al que se debe la definición "sociedad líquida", "amor líquido", describe en este libro cómo, a su entender, nos hemos convertido en artistas de nuestra propia vida en medio de una sociedad individualizada e hiperconsumista. Sin embargo, y a diferencia de los artistas, no disponemos de herramientas ni materiales adecuados a nuestro propósito como sí lo tienen los artistas, por ello, cada individuo debe construirse su propia existencia y de esa construcción recibirá crítica de la sociedad que le acoge que, en función de los resultados obtenidos, censurará o alabará. Al mismo tiempo la sociedad en la que vivimos nos influye en la manera que construimos nuestras vidas.
Pero esto, así formulado, parece abstracto en exceso y aunque Bauman concreta en la descripción de lo que está ocurriendo al individuo en el plano social, la lectura de este libro no es nada fácil ni complaciente en la medida que no da pautas sino que se limita a describir el comportamiento del ciudadano posmoderno, tan "líquido", tan deslabazado diría yo, que el autor se contagia de esa liquidez y no ejecuta un texto rotundo ni categórico sino un tanto disperso, o por decir algo abierto, demasiado abierto para mi gusto, sin unas conclusiones claras más allá de las ya descritas en otros textos, me quedo con esta cita extraída de éste que coincide en el fondo con otros libros de los que se ha dado reseña en este blog: "La creciente fragilidad de los vínculos humanos, la impopularidad de los compromisos a largo plazo, la división entre 'derechos' y 'obligaciones' y la elusión de cualquier obligación que no sea 'consigo mismo", y esto aplicado tanto a a las relaciones sociales como a las afectivas es el transfondo de la cuestión que aborda este ensayo.
El arte de la vida, Zygmunt Bauman
Paidós, Barcelona, 2009
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